¿Por qué es tan difícil seguir los flujos financieros de un restaurante?
La restauración se caracteriza por una complejidad operativa única, con múltiples fuentes de ingresos y diversos métodos de pago.
Un restaurante debe gestionar simultáneamente cobros en efectivo, con tarjeta, propinas, ventas en el local, para llevar y a domicilio, al tiempo que hace malabarismos con los suministros frecuentes y los gastos salariales variables. Esta multiplicidad de flujos financieros hace imposible una gestión manual eficaz y expone naturalmente al establecimiento a riesgos de pérdidas y errores.
Según la Groupement National des Indépendants (GNI), el 68 % de las quiebras de empresas en el sector de la restauración se deben a problemas de tesorería, y no a la falta de clientela o de calidad. Los errores en la previsión de tesorería cuestan a los restaurantes independientes una media de entre 15 000 y 25 000 euros al año.